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  • Mario Castañeda

¿Por qué la capacitación en México no funciona?

Actualizado: 8 jun


Según la consultora Michael Page, México es el tercer país de América Latina que más invierte en capacitación, sólo detrás de Brasil y Colombia. También somos el país de la OCDE que más horas trabaja, un aproximado de 2,246 horas al año (incluso más que Corea del Sur), sin embargo también somos el país de este grupo con la peor situación de productividad laboral.


Es decir, que hoy por hoy, nuestra ecuación se ve algo así:


Alta inversión en capacitación + Exceso de horas de trabajo = Baja productividad.


Si a esto, le agregamos los altos niveles de rotación y que a partir de la pandemia las empresas han recortado de forma importante su presupuesto de capacitación, entonces ¿qué nos queda por hacer?


El problema de la capacitación en México

Para comprender mejor la situación, tratemos de verlo desde distintos ángulos.


1. Poca precisión al definir necesidades.

Es común que las organizaciones describan sus necesidades vagamente, se contactan con proveedores buscando capacitación en liderazgo, comunicación o autogerencia, pero al momento de indagar por sus objetivos, con qué KPI’s están relacionados o incluso al pedir ejemplos de situaciones que motivaron la solicitud, no lo tienen claro. Esto genera que las capacitaciones no estén alineadas con las metas de la organización, que no atiendan la raíz del problema o desarrollen las competencias específicas que requiere el equipo. Esto se debe a DNC’s (Diagnósticos de Necesidades de Capacitación) incompletos y realizados a la carrera, encuestas o entrevistas genéricas que sacamos del grupo de RH en Facebook (que nada tiene de malo si nos damos el tiempo de adaptarlas a nuestra organización con detenimiento) o de realizar nuestros presupuestos de capacitación anuales a la carrera.


2. Exceso de consultores y ofertas de calidad dudosa.

Este es un reto al que se enfrentan muchas PYMES al buscar proveedores, las barreras de entrada para ofrecer servicios de capacitación son muy bajas. Sobran los coaches (ontológicos, de vida, ejecutivos, etc), las consultoras de RRHH que quieren abarcar todo y dan formación desde inglés, ISOs, ventas y liderazgo, pero además se suman los chefs que le entran al mundo del teambuilding, los escape rooms, los parques de diversiones o reservas naturales y hasta oradores motivacionales, porque las conferencias no son suficientes. ¿Está mal? no lo sé, creo que hay oportunidad para todos y todas, pero como proveedores de capacitación debemos ser responsables y no asumir más de lo que nos toca, actualizarnos constantemente, formarnos con mayor rigurosidad y no creer que, por tomar una certificación de coaching de 3 meses, tenemos suficiente que ofrecer.


3. Selección de la propuesta adecuada.

Personalmente creo que el concepto de teambuilding ha hecho mucho daño a la capacitación en México, y lo digo aún cuando muchos de los servicios que entregamos año con año, son estos teambuildings. Sin embargo, gran parte de las organizaciones que nos solicitan uno, requieren una solución distinta.

El problema está en que lo hemos convertido en un sinónimo de capacitación de equipos y no es así. Si necesitas desarrollar competencias específicas en un equipo, sanar relaciones y dinámicas de trabajo tóxicas, alinear personas o distintos grupos, incluso si deseas llevar a un equipo al siguiente nivel, es muy probable que un teambuilding no sea suficiente (o incluso en ocasiones ni siquiera sea parte de la solución). Busca propuestas específicas para problemas específicos, que sean de diseño a la medida, y deja los escape rooms, teambuildings gastronómicos, de tambores o actividades en la playa para los eventos de aniversario.


4. Esfuerzos aislados y falta de seguimiento.

Aunque tengamos acceso al mejor medicamento, si no lo tomamos de manera disciplinada y bajo un tratamiento con asesoría de un médico, no curaremos la enfermedad, sólo calmamos los síntomas por un tiempo. La situación es similar con la capacitación. Evalúa de forma constante el plan de capacitación, trata de integrar soluciones sistémicas, considera cómo será el seguimiento y pide a tus proveedores retroalimentación o recomendaciones de seguimiento.



¿Cómo lograr que mis capacitaciones sean efectivas?

En el problema está parte de la solución, y aunque la situación es demasiado compleja y llena de matices, podemos extraer algunas recomendaciones que nos permitan aprovechar lo mejor posible el recurso que nuestras organizaciones destinan a la capacitación.


1. Dedica tiempo a comprender el problema.

Mejora tus DNC's, trata de identificar no sólo el problema, sino las posibles causas, qué cambios se esperan observar, con qué objetivos o KPI's está relacionado. Toda esta información te ayudará a buscar y elegir la mejor solución. Si no tienes claros estos detalles, pide a tu proveedor que te ayude a obtenerlos a través de un diagnóstico.



2. Brinda información suficiente a tus posibles proveedores.

Si tienes conflictos o un reto con un equipo en particular, deseas desarrollar habilidades específicas de cierto personal o atender los resultados de la NOM 035, necesitarás una solución específica y para ello, será mejor compartir detalles con tus posibles proveedores.



3. Evita soluciones genéricas para problemas específicos.

En el mundo necesitamos generalistas y especialistas, si tienes dolor de cabeza conviene ir con un médico general, pero si ahí descubro que padezco de migraña, tal vez convenga dar seguimiento con un especialista. Así es con la capacitación, si tengo un evento de aniversario o celebración, estaremos bien con buscar algo divertido, interactivo y que se ajuste a nuestra temática, pero si el problema es específico, busca a un especialista, una consultora que da formación en ventas, contabilidad, RH e inteligencia emocional difícilmente será tu mejor opción ante una alerta de estrés y ansiedad en tu encuesta de la NOM 035.


En México y América Latina tenemos mucho potencial y la capacitación es el camino para aprovecharlo. Para lograrlo nos toca planear mejor, comunicar más entre cliente y proveedor, evaluar mejor las propuestas y comprometernos más al momento de ofrecer servicios de capacitación.


Bibliografía.

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